La alimentación restrictiva, lejos de ser efectiva a largo plazo, puede desencadenar una serie de adaptaciones metabólicas que afecten negativamente al organismo.
El culto al cuerpo está en el centro de nuestra sociedad. Por ello, se ponen grandes esfuerzos sobre él: tratamientos de belleza, operaciones estéticas, intensos entrenamientos y pautas de alimentación específicas.
El objetivo suele ser siempre el mismo: conseguir un cuerpo delgado y tonificado. Sin embargo, hay quienes para conseguirlo recurren a dietas muy restrictivas, llegando incluso a comprometer su salud. Ante esta tendencia, son muchos los nutricionistas que han advertido sobre esta problemática.

Cómo afectan las dietas restrictivas al organismo
Qué es lo que no puede faltar en una dieta saludable
Una alimentación equilibrada debe proporcionar todos los nutrientes esenciales para asegurar el correcto funcionamiento del cuerpo. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), las proteínas, presentes en carnes magras, huevos, legumbres y frutos secos, son clave para reparar tejidos, desarrollar masa muscular y fortalecer el sistema inmunológico. Las vitaminas también son indispensables: la C ayuda a reforzar las defensas, las del grupo B intervienen en la producción de energía y la D resulta fundamental para mantener la salud ósea.
Estos nutrientes se obtienen a través de frutas, verduras, productos lácteos y pescados grasos. Junto a ellos, minerales como el hierro, el calcio y el potasio completan los requerimientos básicos, al igual que las grasas saludables presentes en alimentos como el aceite de oliva, el aguacate o el pescado azul. Para cubrir estas necesidades, la Academia de Nutrición y Dietética recomienda seguir una dieta variada y adaptada a las características de cada persona.






