La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México no funciona como puerta de entrada para productos chinos hacia Estados Unidos y Canadá, tras los señalamientos del primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Además, subrayó que el país trabaja en una estrategia para reducir la dependencia de importaciones asiáticas y fomentar la producción local y regional.
«Esta idea de que los productos chinos llegan a Estados Unidos a través de México es incorrecta. Lo expuse claramente en reuniones con empresarios de México y Estados Unidos», afirmó. Sheinbaum destacó que los automóviles fabricados en México contienen solo un 7% de componentes de origen chino, mientras que en Estados Unidos ese porcentaje asciende al 9%. Según la mandataria, esta tendencia se replica en diversos sectores.
Cambio de paradigma comercial tras la pandemia
La presidenta recordó que la pandemia de COVID-19 marcó un giro en las estrategias de globalización, dando paso a una visión más enfocada en mercados regionales. «La teoría de fabricar donde fuera más barato ha sido cuestionada, y ahora se busca fortalecer los mercados locales por diversas razones», señaló. En este contexto, México refuerza su compromiso con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, añadió que desde 2021 México trabaja en un plan para reducir el desequilibrio comercial con China. “El déficit comercial con China ronda los 80 mil millones de dólares y sigue creciendo. Este desbalance es insostenible a largo plazo y puede generar tensiones con nuestros socios”, explicó.
El gobierno mexicano busca identificar productos importados de China que puedan fabricarse dentro de la región. «Es un proyecto no solo para México, sino para toda Norteamérica, con el fin de optimizar la producción local», aseguró Ramírez de la O.
Fortalecimiento del bloque regional
Sheinbaum destacó que el T-MEC es un instrumento clave para consolidar la integración económica de Norteamérica. «Este tratado permite que nuestras economías se complementen, fomentando el desarrollo y el bienestar de la región», afirmó. También mencionó que los beneficios de este enfoque incluyen una menor dependencia de Asia y una mayor estabilidad en las cadenas de suministro.
La presidenta concluyó reiterando el compromiso de México con la producción regional: «Estamos desarrollando un plan con los secretarios de Hacienda y Economía para sustituir importaciones chinas y producir más en México, con empresas norteamericanas, mexicanas o de otros socios estratégicos como Europa».
Sheinbaum enfatizó que, lejos de ser un puente para productos chinos, México apuesta por el fortalecimiento económico de Norteamérica como bloque comercial competitivo.






