La reciente actuación de la regidora Elizabeth Fierro en González, ha puesto de manifiesto una preocupante realidad que parece extenderse a otros municipios de la zona conurbada de Tampico: la falta de conocimiento y compromiso de algunos regidores con sus funciones. La publicación en redes sociales de un documento burdo y carente de sustento legal, pretendiendo transparentar iniciativas que seguramente jamás fueron presentadas ante el cabildo o la Secretaría del Ayuntamiento, es un claro ejemplo de la improvisación y el desconocimiento que aqueja a ciertos servidores públicos.
La regidora Fierro, al parecer designada por influencias políticas más que por méritos propios, demuestra una alarmante ignorancia sobre el procedimiento legal para informar a la Plataforma Nacional de Transparencia, donde por ley es el conducto para comunicarlo, pero no solo sus propuestas, sino también sobre sus obligaciones como regidora. ¿Estará enterado el experimentado exalcalde Raúl García Vallejo de las acciones de su protegida, que solo contribuyen a ridiculizar a su ya agonizante partido?
Pero el caso de González no es aislado. En Tampico, también somos testigos de cómo algunos regidores, incluso de Morena, parecen más preocupados por obtener beneficios económicos personales que por trabajar en beneficio de la ciudadanía. Exigen aumentos salariales y privilegios sin considerar que sus sueldos ya superan con creces el promedio de la población. ¿Cuántas reuniones de comisión habrán convocado? ¿Cuántas iniciativas formales habrán presentado? ¿Acaso ignoran que una iniciativa requiere de un proyecto sólido y un plan de trabajo detallado? Aquí en Ciudad Victoria pasa lo mismo.
Además, cabe recordar que por ley, los regidores están obligados a sesionar en sus respectivas comisiones, un deber que muchos parecen ignorar. La inasistencia a estas reuniones no solo demuestra una falta de compromiso con sus responsabilidades, sino también una clara violación a la normativa vigente.
La situación de muchos municipios no es solo insostenible, es también triste. Tal vez, es hora de que los ciudadanos exijamos a nuestros regidores un desempeño acorde a la responsabilidad que ostentan. Por que si a propuestas en redes vamos, yo propongo que sus salarios sean ajustados a la baja o que sus compensaciones dependan de su productividad. Estoy seguro que de ser así, muchos de ellos terminarán debiendo dinero a los municipios.
Es hora de recordarles a estos «honorables» representantes que su cargo no es un premio ni una fuente de enriquecimiento personal, o una beca pagada por 3 años como algunos afirman por haber «aportado» votos a la campaña de su partido (sea o no el del poder), sino un compromiso con el bienestar de la comunidad.
Los regidores por lo general exigen las capacidades de los integrantes de las direcciones sean demostradas, observando resultados y solicitando currículums. Pero, ¿alguien alguna vez ha visto el currículum de un regidor?
La ciudadanía merece regidores que estén a la altura de las circunstancias, que conozcan sus funciones, que trabajen con transparencia y que rindan cuentas de sus acciones. Corrijanme si estoy equivocado.






