El entorno de la ciberseguridad representa un desafío creciente para la economía mexicana y su sistema financiero. De acuerdo con el más reciente informe del Federal Bureau of Investigation (FBI), a través de su Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3), México se posicionó como el segundo receptor mundial de transferencias bancarias internacionales vinculadas a fraudes digitales.
El reporte 2025 señala que el país recibió mil 782 operaciones ilícitas provenientes de víctimas engañadas por ciberdelincuentes, ubicándose solo detrás de Hong Kong y superando a naciones como Vietnam, Indonesia y Canadá.
El informe advierte que organizaciones criminales transnacionales utilizan el sistema financiero mexicano como punto estratégico para triangular recursos obtenidos mediante fraudes de inversión y suplantación de identidad empresarial.
A nivel global, las pérdidas por ciberdelitos alcanzaron los 20 mil 800 millones de dólares, un incremento de 26% respecto al año anterior. El fraude en inversiones se mantiene como la principal modalidad, seguido del compromiso de correos electrónicos empresariales (BEC).
En este contexto, México enfrenta una presión creciente en sus mecanismos de prevención de lavado de dinero, al tiempo que aumenta la exposición de usuarios a delitos como phishing, extorsión digital y fraudes sofisticados impulsados por inteligencia artificial.
El uso de criptomonedas también ha complicado el rastreo de recursos ilícitos, acumulando pérdidas por más de 11 mil millones de dólares a nivel global. Especialistas advierten que el avance tecnológico no ha sido acompañado por una educación financiera suficiente, lo que incrementa la vulnerabilidad, especialmente entre jóvenes y adultos mayores.
Asimismo, el informe destaca que las personas mayores de 60 años concentran las mayores pérdidas económicas, convirtiéndose en uno de los sectores más afectados por esquemas de fraude digital.






