Donald Trump expande los poderes de Elon Musk para desmantelar la administración

Donald Trump expande los poderes de Elon Musk para desmantelar la administración

Elon Musk ha comparecido por primera vez desde el despacho oval junto a su hijo, llamado X, y un Donald Trump sonriente, que ha firmado una orden ejecutiva que cimentará y expandirá el poder de su Departamento de Eficiencia Gubernamental DODGE. El decreto obliga a las agencias federales a justificar todas sus contrataciones ante el equipo liderado por Musk, les impone una proporción de una contratación por cada cuatro despidos y ordena a sus directores “implementar sin demora los preparativos para iniciar reducciones de personal a gran escala”.

Durante media hora, la mano derecha del presidente, un asesor externo del gobierno con un poder político sin precedentes ni rendición de cuentas, ha defendido su asalto a la administración federal como una lucha de la democracia contra la corrupción. Ha calificado a la burocracia como “la cuarta rama del gobierno, no electa e inconstitucional, que tiene, en muchos sentidos, más poder que cualquier representante electo”. Y ha asegurado que sus medidas no son “radicales” ni “draconianas”, sino “de sentido común”.

“El pueblo votó por una reforma gubernamental importante y eso es lo que va a conseguir. De eso se trata la democracia”. Así ha justificado el desmantelamiento de agencias federales, los despidos masivos de 8,700 trabajadores de la USAID (el 95% de la plantilla de la agencia de ayuda exterior), la oferta a millones de funcionarios para que renuncien a su trabajo a cambio de ocho meses de sueldo y el acceso al sistema de pagos e información confidencial del departamento del Tesoro y las 19 agencias federales que su equipo ha asediado en las últimas tres semanas en busca de programas a recortar.

Lo que Musk ha obviado es que, según la opinión de los jueces que han bloqueado dichas acciones, este multimillonario no electo no tiene autoridad para bloquear fondos asignados previamente por el Congreso, ni para consultar datos sensibles de la administración y la ciudadanía sin someterse a un control de antecedentes. El hombre más rico del mundo gastó 277 millones de dólares, un 0,07% de su fortuna, para comprar su ticket premium al despacho oval por medio de donaciones a la campaña de Trump. En seguida rentabilizó su inversión económica, tras la revalorización de sus empresas, y ahora disfruta también de un gran poder ejecutivo sin pasar por el trámite de la confirmación del Senado y sin necesidad de hacer pública su información financiera (algo a lo que están obligados todos los miembros del gobierno).

El decreto ordena “implementar sin demora los preparativos para iniciar reducciones de personal a gran escala”

Equipado con una gorra negra con el lema Make America Great Again, Musk ha asegurado que su acción es necesaria para atajar la deuda pública y el déficit presupuestario, de 2 billones de dólares, porque, “si no hacemos algo al respecto, este país va a la bancarrota”. Sin embargo, la deuda, que lleva décadas creciendo hasta la cifra astronómica de 36 billones de dólares, se incrementó a un ritmo todavía más acelerado durante la primera Administración Trump y es previsible que siga en aumento tras las rebajas masivas de impuestos a los multimillonarios planteadas por el republicano y en proceso de aprobación en el Congreso.

Como ejemplos del despilfarro, Musk ha asegurado, sin ofrecer pruebas, que personas que tienen 150 años, por lo que “probablemente están muertas”, reciben cheques de la Seguridad Social y que “funcionarios con un salario de unos 100.000 dólares han logrado de alguna manera acumular decenas de millones de dólares en patrimonio neto”. Entre ellos, ha acusado a “bastantes personas” de la desmantelada Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de haber estado recibiendo “sobornos”.

Sentado a su lado en la butaca frente al escritorio Resolute, relegado a un papel secundario en su oficina presidencial, Trump miraba al inquieto hijo de Musk mientras éste respondía, por primera vez desde que el republicano ganó las elecciones, a las preguntas de los periodistas. El mandatario ha respaldado cada una de sus afirmaciones y ha dicho que es “una locura” todo el “fraude” que ha podido hallar el DOGE en tres semanas: “No teníamos ni idea de que íbamos a encontrar tanto”. Si fuera cierto, Trump estaría reconociendo que este supuesto despilfarro ilegal ocurrió, también, durante su primer mandato.